El Valle de Anton, Naturaleza Viva en Panamá


Me llamo Alejandra Rincón, soy colombiana y tengo 23 años de edad, vivo en la ciudad de Panamá hace 2 años. Me encanta viajar y conocer sitios diferentes de este Panamá.

Panamá es un lugar hermoso por descubrir sus playas, su historia, su gente. Pero los cierto es que siempre se ha vendido solo la imagen de lo Cosmopolitan, pero olvidamos otros logares maravillosos de este país, y ese el paraíso del que les voy hablar:

Me habían hablado de un lugar en el interior llamado el Valle de Antón en la Provincia de Coclé,  el cual se caracteriza por su clima diferente a todo el país "frío".  Este día mi novio y yo decidimos ir a este lugar que queda a 127.5km  de la ciudad de Panamá.

Fuimos a la terminal de transporte de Albrook Mall y allí tomamos un bus que nos llevaría a nuestro destino. Ya habíamos  investigado  por internet algunos hoteles donde hospedarnos y nos llamó mucho la atención unas casas llamadas Linda Villa, y reservamos ahí.

 Después de 2 horas de viaje llegamos al hostal en el valle de Antón, donde nos recibió la encargada, nos acomodamos y casi inmediatamente quisimos recorrer el lugar.  Como es un  muy tranquilo casi no hay vehículos así que alquilamos unas bicicletas y nos dirigimos al pueblo donde comimos en el hotel Residencial el Valle, nos atendieron muy amables y la comida deliciosa. Luego como ya era tarde nos fuimos a descansar.

Al día siguiente teníamos muchas cosas que hacer así que nos levantamos temprano, tomamos nuestras bicicletas y nos fuimos a recorrer el Valle con un mapa que nos había dado la señora del hostal. El Valle tiene una carretera principal, llamada Avenida Central o la Calle central, que corre Este-Oeste a través del poblado. Un importante punto es el mercado público de domingo, que es visitado por los panameños que viven en la región. El Valle tiene un museo pequeño, así como un pequeño zoológico y un serpentario, y un jardín que exhibe 100 especies de orquídeas de la localidad.

Primero fuimos al zoológico llamado el "Níspero" con un área de dos hectáreas  y mucha diversidad de especies, había de todo un poco reptiles, animales silvestres, aves etc., un lugar que puede visitar se en familia.

Al salir de ahí, fuimos al serpentario donde hay muchas especies de serpientes,  un guía nos habló sobre cada una de ellas. También en este lugar pudimos apreciar variedad de ranas, entre ellas, la rana dorada nativa de Panamá, la cual lamentablemente está en vía de extinción y son únicas en el mundo. Acá también hay acuarios y exhibiciones, con un centro de lectura y videos en inglés y español.

 Después de aprender un poco de la fauna nativa de Panamá,  tomamos nuestras bicicletas para continuar con nuestra diversión, nos dirigimos a las aguas termales donde puedes hacerte baños en lodo en forma de mascarillas y tratamientos para la piel. Estos son pozos artificiales térmicos muy agradables para relajarse y salir de la monotonía.  Ya era hora de almorzar  y buscamos un restaurante en el pueblo, llamado Los Mandarinos, aquí la especialidad es la comida típica panameña.

En cuanto terminamos fuimos a la plaza de artesanías donde había todo tipo de suvenires para recordar el lugar, como  la rana dorada, sombreros, manualidades,  etc., todo esto hecho a mano por los indios de la región. Después nos fuimos a una cascada muy conocida llamada El Macho, ahí puedes hacer canopying, este recorrido es aproximadamente 1 hora y cuesta entre los 50 a 60 dólares, puedes bajar y tomar fotos a la cascada. No se permite  entrar a ella sin una guía  porque puede ser un poco peligrosa por su gran altura.

Un día lleno de aventura y  ya estaba cayendo la noche, era hora de regresar para partir al día siguiente.  Cuando estábamos llegando al hostal vimos un lugar agradable tipo bar para tomar unos tragos y también comer,  nos sentamos y tomamos unas cervezas alemanas que era la especialidad de la casa, luego de un rato allí, nos fuimos a descansar para partir al día siguiente diciéndole hasta luego a este maravilloso paraíso natural de Panamá.

 Al día siguiente de regreso a Ciudad Panamá, visitamos la “India dormida” nombre dado a la forma de una montaña, porque presenta la forma de la figura de una mujer acostada boca arriba y algunos escritores lo consideran como un Santuario para la meditación y  una leyenda  cuenta que una india se quedó dormida para siempre en la montaña.




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