Boletín No. 010*Mayo 2007
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TURISMO RURAL

EL TURISMO RURAL FORTALEZA DE COLOMBIA

En Colombia, el turismo rural es eminentemente doméstico y se oferta en mayor proporción que el mismo agroturismo. Mientras el agroturismo propicia el contacto con la población rural, las actividades de ordeño, cultivo, la posibilidad de trabajar en beneficio del café y de todo lo que implica el agro, en el eje cafetero no sucede esto. La gente de alguna manera va a realizar más un turismo de observación. Un turismo, si se quiere recreativo, pero que no participa de las actividades rurales.
 Nace inicialmente en fincas del eje cafetero.  Siendo esta región la más importante del país en la producción del café, producto importante de la economía colombiana y las grandes fincas cafeteras con una infraestructura colonial y un legado cultural interesante, hace que la gente comience a sentirse atraída. El alojamiento conserva características del antaño, su misma lencería, adornos, fotografías antiguas, etc. Además, el hecho de que no convirtieron estas fincas en un hotel estándar prototipo. La primera motivación eran las fincas y complementariamente, el paisaje cafetero y la posibilidad de visitar otras atracciones de alguna manera complementarias.

El eje cafetero concentra, casi el 90% del turismo rural y el más recreativo. Departamentos del Quindío, Caldas y Risaralda, donde hay un número importante de fincas; solo el departamento del Quindío tiene unas 220 fincas dedicadas a la actividad turística y algo menos Risaralda y Caldas.

Pero también existen otros destinos que aunque en menor proporción, son importantes. Este fenómeno está siendo replicado por Cundinamarca que ya tiene una oferta importante puesta en el mercado; el Huila que ha considerado promocionar a Garzón y Gigante como los destinos para el turismo rural, así como de fincas cafeteras y algo está pasando en el departamento del Meta, con sus fincas ganaderas.

Boyacá el turismo está más concentrado a la parte urbana y poco visitan las haciendas puesto que los hoteles se tomaron de alguna manera la infraestructura, lo que conlleva a que la región tenga más una vocación hotelera y cultural.

En Antioquia, el oriente desde hace muchos años se tiene tradición de turismo rural, especialmente en el embalse de Guatapè, el que estuvo hace algunos años menguado por la presencia de grupos al margen de la ley, pero que hoy florece con fuerza. Lo mismo, hacia el occidente del departamento, carretera que cuenta con el túnel más moderno y grande de Latinoamérica y se llega hasta Santafé de Antioquia, quien fuera antes la capital y hoy, patrimonio cultural arquitectónico colonial del país.

El potencial  del turismo rural en Colombia es total, Medellín con el Circuito de Oriente o Juanchito en el Valle del Cauca o el Circuito del Occidente de Antioquia o Bogotá con la posibilidad de ir a Melgar y a Girardot, o las fincas en el Meta, el Eje Cafetero, son perfectos.

Según Héctor López Bandera, el Coordinador de la Unidad de Servicios Turísticos de Bogotá, experto en turismo rural, el agroturismo es un tipo de turismo que ha tenido un gran desarrollo en el país, "Colombia es un país cafetero por excelencia y que de alguna manera ha contado con el apoyo de la Federación Nacional de Cafeteros, la cual en su momento decidió diversificar la actividad, enfocándose hacia la potencialidad de nuestras regiones cafeteras hacia la actividad turística".

Dice López Bandera:
"Actualmente el mercado ya no está tan atraído por las fincas, pasó a un segundo lugar. Ahora la gente visita más los parques temáticos, inicialmente, el Parque Nacional de la Cultura del Café y más recientemente, un par de años para acá, el Parque Nacional de la Cultura Agropecuaria, PANACA que recibe unos 400.000 visitantes al año, los cuales están dando paso a nuevos parques temáticos y a nuevos desarrollos liderados por la Fundación para el Desarrollo del Quindío"

Reconoce también que el modelo está aún en construcción y que quizás hay todavía algunos problemas en cuanto a operación, niveles de capacitación, la homologación de algunos estándares y de algún nivel de servicio que le permita al turista que sepa a ciencia cierta a qué tipo de servicio se va a enfrentar, a qué tipo de finca, a saber de antemano qué es lo que le van a ofrecer. En fin, un tipo de controles que nos permitan hablar que la etapa siguiente en el turismo rural en Colombia sea la etapa de un servicio de calidad.

Fuente: www.colombia.com