Boletín No. 009 *Abril 2007
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A Propósito de La Bolsa Turistica de la Americas en  Septiembre de 2007

“MEDELLIN, LA CIUDAD FLOR”

Por: Julio César Penagos Tobón
e-mail:agenciaslideres@yahoo.es

Las ciudades mas famosas del mundo tienen unos referentes turísticos que las diferencian de las demás. Decir que París es conocida como La Ciudad Luz, Los Angeles, La Meca del Cine, New York, La Gran Manzana o La Ciudad de Los Rascacielos, Roma, La Ciudad Eterna y Kiev, Capital de Ucrania, como La Ciudad de los Balcanes; es apenas una muestra de ese reconocimiento de marca, que algunas ciudades internacionales han mantenido a través de los años recientes de la humanidad.

Medellín es la segunda ciudad colombiana en importancia después de Bogotá, con 3 millones de habitantes, tomando toda el Area Metropolitana, que se conforma además por otros 9 municipios, convirtiéndola así en una ciudad-región. Ciudad de colonizadores y arrieros, que a lomo de mula fueron ensanchando los confines territoriales al paso de grandes factorías textileras, trilladoras de café y cultivo de flores en los corregimientos como Santa Elena; fue protagonista de un histórico acontecer fabril entre fines del siglo IX y principios del siglo XX.

Bordeando el río que cruza centralmente por el Valle de Aburrá, llamado en sus principios como Porce, luego Medellín, y últimamente que se le denomina Aburrá, se han tejido grandes historias de progreso industrial, comercial y cultural, como quiera que alrededor de sus riveras, varias de las grandes empresas pioneras en Colombia como Coltejer, Haceb, Coltabaco, La Fábrica de Licores de Antioquia, Colcafé, y recientemente Cementos Argos; han levantado sus fábricas generadoras de los mas altos índices en empleo de la ciudad.

Enclavada en medio de uno de los ramales mas montañosos de la cordillera de Los Andes, y sustentada en un estrecho valle con 7 cerros tutelares como centinelas de su desarrollo; Medellín apenas está descubriendo los potenciales que posee, en aras de convertirse en un importante destino turístico y de negocios latinoamericano. Y mucho se ha discutido sobre el particular; que la ciudad es de vocación industrial, que no tiene nada que ofrecerle al turista, que viene de un pasado tortuoso de narcotráfico y violencia, que solo puede ofrecer turismo de negocios. En fin, que no tiene identidad turística. Nada más lejos de la realidad.

En un reciente Foro realizado en la ciudad, por cuenta del Area Metropolitana del Valle de Aburrá, el Bureau de Convenciones y la ACI (Agencia para la Cooperación Internacional) de Medellín, el invitado central fue el experto en turismo sostenible, Joseph Garzozi, quién dirigió todo el proceso que logró convertir a Guayaquil, Ecuador, en una de las ciudades mas visitadas de L.A. Y dentro de sus reflexiones, el enfatizaba en el hecho de “determinar la marca-ciudad”,  y definir los segmentos de interés, para volver atractivo un producto-ciudad.  Y según la misma percepción que el tenía de Medellín, desde el exterior la identificaba como la ciudad de las flores, y comentaba que muchos extranjeros tenían esa misma percepción. Luego, si los internacionales veían a Medellín como una ciudad de flores y silletas, porqué la ciudad no ofrecía permanentemente este referente turístico a los turistas, deseosos de venir a conocerla.

El decía textualmente: “una ciudad de las flores, y no está llena de flores”. Y llegó mas allá al sugerir, dentro del recurso turístico que posee la ciudad, el porqué no se recuperaba el Río Aburrá y en sus riveras se adornaban los Balcones con Flores y se construían malecones, tanto para el turismo local, como para los visitantes. Este es un asunto que ha creado polémicas y desacuerdos entre quienes sostenemos que Medellín tiene definido su referente turístico hace 50 años, época en que arrancó el Desfile de Silleteros, y lo que se debe hacer como es, refrendarlo y vender a la capital de Antioquia como “La Ciudad Flor”; y quienes estiman que la ciudad es solo para Congresos y Convenciones, además de su título merecido de “Ciudad Botero” por aquello del nacimiento en esta tierra del famoso pintor y escultor Fernando Botero, quién ha donado a la ciudad, la mas grande colección de sus obras, reunidas estas en la Plaza Botero, o quienes la denominan “la Capital Colombiana de la Moda”, pues en ella se ha desarrollado toda la industria textil-confección del país.

Pero todo esto queda enmarcado en una identidad, en un sinónimo de marca; las flores. Es derivar en agresivas estrategias en apropiación de marca entre los mismos ciudadanos de Medellín, haciendo de los balcones de sus casas en los barrios, unos auténticos jardines, es convertir los cerros tutelares del Nutibara y El Volador, en verdadero senderos botánicos con diferentes especies florícolas para el deleite de los visitantes, es recrear la subida de Las Palmas con auténticos Jardines Colgantes, y a un futuro cercano, descontaminar el Río Aburrá y convertirlo entre la Av. 30 y la Av. Colombia, en un verdadero malecón en sus riveras, con balcones llenos de jardines y porqué no: playas artificiales, pues ya Medellín anda con Tms de 30 a 32 grados así como lo son el Río Sena en París, el Río Támesis en Londres y el Danubio, que cruza todos los países bávaros europeos. De hecho, el Area Metropolitana, autoridad ambiental y urbanística de la ciudad-región, puede sacar este macroproyecto a licitación, para que inversionistas nacionales y extranjeros, inviertan bajo el esquema de concesión, en este importante desarrollo turístico.

Todo producto tiene una marca, y es su imagen. En Medellín no podemos seguir haciendo ejercicios de inventario , a ver que identidad le vamos a dar a la ciudad. Todas las ciudades son innovadoras, todas son de negocios, todas le trabajan a la salud y la estética, todas son de compras, pero no todas tienen un referente turístico que la ha identificado durante 50 años, y que parece que no lo vieran. Una ciudad con una imagen de Cerros, flores, naturaleza, primavera y silleteros. Una Ciudad Flor. Y eso es lo que buscan los turistas y excursionistas de todo el mundo.