Boletín No. 017 * Febrero 2008
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EJE CAFETERO TODO PARA COLOMBIA

Para todo colombiano el café es algo más que una deliciosa y energizante bebida, es nuestra representación en el exterior, es nuestra buena imagen, algo así como “lo que saca la cara por Colombia”. En esta medida El Eje Cafetero, se ha convertido igualmente en una región de gran valor no solo por el exquisito café que produce, sino también por el jalonamiento que le están dando al turismo.

Allí ilustres personajes de la región se interesaron en mantener viva la memoria de la cultura cafetera, es el caso del señor Diego Arango Mora, ingeniero agrónomo, quien ha dedicado su vida a la actividad cafetera y se impuso la tarea de conservar todo lo que implica la cultura del café en la formación de nuestra identidad.  Fue así como en 1995 se  inauguró el Parque Nacional del Café:  un espacio a cielo abierto lleno de cafetales, donde se recogen los secretos de la industria, las historias y los cuentos, la arquitectura de la región.

 

 

Este sueño comenzó con la compra de una finca de 13 hectáreas y la donación de elementos de valor histórico por parte de los agricultores del Eje Cafetero. Así, con el apoyo de un equipo multidisciplinario cobró vida el Parque Nacional del Café, que en esencia es ecológico, cultural y recreativo. Localizado a doce kilómetros de Armenia y a tres del municipio de Montenegro, por la vía que conduce a Pueblo Tapado, en el parque se unen la creatividad del hombre y los dones de la naturaleza. El parque se divide en espacios ecológicos y recreativos; cada rincón alberga historia, jardines, caminos de arrieros, senderos, bosques naturales, todo bajo el multicolor paisaje quindiano.

 

 

Cerca del Parque Nacional empezaron a surgir las haciendas cafeteras turísticas y sitios de interés como  el parque temático Panaca, el Jardín Botánico de Calarcá y el Parque Nacional de la Cultura Agropecuaria. Hoy por hoy es una gran industria del turismo el Eje Cafetero, que genera divisas para los residentes y el país en general.
Si bien es cierto que el café es un producto importante en la generación de divisas para Colombia, también es cierto que la riqueza biológica de las tierras quindianas provee de recursos vitales a los colombianos, por lo que su protección es un compromiso de todos, compromiso que se canaliza través del Jardín Botánico del Quindío.

 

 

En el Jardín Botanico,  descubrimos un sinfín de orquídeas, heliconias, helechos y el mariposario más grande y representativo de América latina en forma de mariposa, de 680 m2, entre jardines y caminos de agua y donde vuelan más de 2000 mariposas de 50 especies diferentes. El jardín botánico en el corazón de la zona cafetera,  impulsa el desarrollo de proyectos de conservación, preservación y recuperación de los ecosistemas propios de esta zona, que desde el siglo XIX ha sido sometida a la expansión de la frontera agrícola y pecuaria.

En cada recodo del Eje Cafetero el visitante es sorprendido por algún elemento de interés cultural, botánico o histórico. Como por ejemplo,  réplicas de  sepulturas e instrumentos artesanales de la cultura amerindia Quimbaya, que tuvo asentamiento en esta región. También es normal encontrarse con típica casa campesina quindiana con todos los elementos que hacían parte de la vida cotidiana.

A lo largo y ancho del recorrido por todos los sitios turísticos del Eje Cafetero nos encontramos con elementos que van unidos a la agricultura y a la industria del café: trilladoras, moledoras, tostado ras y otras máquinas que fueron restauradas y de las que se explica su función.

Y por supuesto aquí puede degustarse desde el más refinado café gourmet.
Venga a esta hermosa región y gocen la cultura del café.

 

 

 

 

 

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